Evolución de los
hackers
El hacking simplemente nació como un estado de diversión y
satisfacción personal y durante muchos años ha revestido diversos significados.
La palabra hacker es una palabra prácticamente intraducible que ha
revestido a lo largo de los años. A los
llamados hacks o dicho de otra manera, así se llamaban los golpes secos que
efectuaban los técnicos te telefonía
cuando intentaban reparar alguno de sus aparatos. Este fenómeno se remota mucho
tiempo atrás desde que se empleaban las palomas mensajeras. Ya en la segunda
guerra mundial se cifraban los mensajes y las comunicaciones. En cierta época
los mensajes eran cifrados y convertidos a un puñado de palabras indescifrables
y ya existían quienes descifraban el mensaje del enemigo. No era así como se
llamaban a sí mismos. Tampoco “hackers” el sobre nombre “auténtico programador”
no sería usado hasta el año 1980, en que uno de ellos hizo de forma
retrospectiva. Desde 1945 las tecnologías de la computación habían atraído a
muchos de los cerebros más brillantes y
creativos del mundo. Desde el primer computador ENIAC de Eckert y Mauchly,
existió una cultura técnica de cierta comunidad, consiente de sí misma,
compuesta por programadores entusiastas; y personas que creaban y manipulaban
software por pura diversión. Los auténticos programadores provenían habitualmente de disciplinas como
la ingeniería o la física y con frecuencia se trataba de radioaficionados.
Llevaban los calcetines blancos, camisas de poliéster con corbata y gafas
gruesas, y programaban de código máquina, en ensamblador, en fortran y en media
docena más de arcaicos lenguajes ya olvidados.
Algunas de las personas que crecieron en la cultura de los
auténticos programadores permanecieron en activo hasta bien entrados de los 90.
Seymour Cray, diseñador de la gama de supercomputadoras Cray, fue uno de los
mejores. Se dice de él que, en cierta ocasión, introdujo un principio a fin un
sistema operativo de su invención en una de sus computadoras, usando los
computadores de su panel de control. En octal. Sin un solo error. Y funciono.
Un “macho supremo” entre los auténticos programadores.
Solo la llegada del
ordenador ha revolucionado este sector y solo desde los ordenadores se ha
hablado de mucho sobre los hackers. Las tecnologías evolucionan y con ella los hackers se ven forzados al
límite de sus actuaciones. Fisgonear un ordenador o tratar de descodificar un
canal de pago es siempre un acto delictivo.
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